Palermo Queens: cuando el fenómeno inmobiliario no respeta identidades barriales

.
1 comentarios

Por Facundo Cornejo - Sábado 22 de septiembre de 2007 (*)



Por esas cosas del marketing inmobiliario, Villa Crespo ahora es llamado Palermo Queens. La zona comprendida por las calles Thames y Lavalleja y las avenidas Corrientes y Córdoba fue rebatizada para elevar la cotización de las propiedades, sumado a una propagación -por la cercanía con esa suerte de "sub-barrio" denominado Palermo Viejo- de negocios de diseño y restoranes gourmet. Pero un aviso publicitario, que citaba: “Juntos fundamos Palermo Viejo. Hoy Palermo Queens”, originó el enojo de los vecinos, que a través de una asociación barrial y la Junta de Estudios Históricos presentaron reclamos ante la Comuna -sin obtener respuestas- y a la Defensoría del Pueblo porteña, que solicitó una investigación por el cambio de nombre.

El fenómeno inmobiliario llevó a que el “barrio de diseño”, como se conoce a Palermo, colapsara y cruzara sus fronteras originales. Por eso, la propaganda de una inmobiliaria además instaba a los dueños de propiedades que “este es el momento más propicio para su venta y/o alquiler”. Basta con transitar por las cuadras del barrio y ver carteles de “demolición y obra” para tener una noción del cambio y ver que quedan pocas casas con puertas de madera y ventanas amplias de hierro forjado.

Este furor además se evidencia en el valor del metro cuadrado: en la parte de Villa Crespo que no está incluída en el cambio de nombre es de 600 dólares, mientras que en Palermo Queens llega a 1200 dólares.

Los responsables de inmobiliarias coinciden en señalar que una nomenclatura llamativa resulta exitosa -en un momento se intentó mantener la base del nombre para ser llamado Palermo Crespo, pero no prosperó- y que el nombre Villa Crespo no vende tanto.

Pero este repunte de esta zona de la Ciudad no significa que todo sea color de rosa. Vecinos que comparten medianera con edificios recientemente inaugurados se quejan de tener poca presión de agua. Y otro punto a tener en cuenta es que ya no quedan cocheras, como consecuencia de que los dueños de garages venden los terrenos, con un precedible destino de nuevo consorcio, a la vez que las pocas que quedan subieron los precios (algunas llegan hasta 250 pesos mensuales).

Los vecinos no se oponen al crecimiento del barrio, pero sí a los cambios de identidad que, en consecuencia, parece generar este fenómeno. La Junta de Estudios Históricos de Villa Crespo presentó en julio ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad una denuncia a raíz de que varias inmobiliarias publican el barrio como Palermo Queens. Hugo Tornese, presidente de la entidad vecinal, señaló: "Lo que le solicitamos a la Defensoría es que, más allá de que le quepan o no sanciones a la inmobiliaria -lo cual a nosotros no nos interesa-, es que se respeten los límites barriales. Por eso el pedido básico es que exhorte al Gobierno a la colocación del nombre de Villa Crespo en todas las chapas de las intersecciones de las calles y avenidas que circundan el barrio, así la gente va a saber dónde está viviendo y va a evitar engaños y equivocaciones". Como respuesta, el organismo pidió que se investigue si algunas inmobiliarias recurrieron a "prácticas engañosas" al comercializar propiedades en la zona, además de sancionar a los infractores en el caso de comprobarse.

Además, la Asociación Civil Principios Identidad Cultura Educación, envió un escrito a través de su presidente, María Margarita Velázquez, al jefe de Gobierno, Jorge Telerman y al ministro de Descentralización, Roy Cortina. El reclamo presentado detallaba que el cambio de nombre tenía fines comerciales y viola el artículo 42 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho de los consumidores y ” una información adecuada y veraz”; como también las leyes nacionales nº 22.802 de lealtad comercial (”propaganda que pueda inducir a error, engaño o confusión”), nº 24.240 de defensa al consumidor y la ordenanza municipal 26.607 de los límites barriales de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, se adjuntó una copia de la propaganda de la inmobiliaria Shenk.

"Una cosa es que exista diversidad en un barrio. Pero es una locura llamar Palermo a Scalabrini Ortiz y Corrientes", aseveraba Velázquez con indignación.

A todo esto, ¿qué pensarían si vivieran los ídolos del tango como el “Negro” Celedonio Flores, Alberto Vaccarezza, Osvaldo Pugliese, el escritor y docente Leopoldo Marechal y el editor Manuel Gleizer, todos ellos vecinos de ese característico barrio, si se enteraran de ese intento de cambiar su tradicional nombre por cuestiones marketineras? “Realmente se sentirían muy mal, porque en el caso de Pugliese nació en el barrio, vivió, estudió piano acá, fue miembro de la orquesta de Paquita Bernardo en sus comienzos; y Leopoldo Marechal -que hizo trascender a Villa Crespo en su Adán Buenosayres-, es el máximo exponente de la literatura villacrespense”, reflexionó Tornese.

Distintas corrientes de inmigrantes definen la identidad de este barrio, que todavía intenta resguardar imágenes de otras épocas de la ciudad. En los conventillos formaba parte del día a día que los italianos convidaran gruesas porciones de pizza a todo aquel que estuviera en los patios, o que los armenios recién llegados prepararan kefté. Los judíos forman una gran comunidad, pero dentro de ellos están divididos de acuerdo a los diferentes lugares desde donde provienen. Así una parte del barrio es llamada "Villa Kreplaj", que son los escapados, después de la Primera Guerra Mundial.

Sobre este arrabal porteño, la impronta tanguera, a través de Celedonio Flores, no podía faltar: “Muchachos, el barrio ya no es la sombra del que yo dejé: el progreso ¡qué biaba le ha dado!”, una observación del poeta en 1929.

Respecto de la actividad comercial, la zona está repleta de outlets, que para instalarse llegan a pagar mucho más de lo que las propiedades valen. La calle Aguirre concentra, entre Serrano y Gurruchaga, comercios de marcas reconocidad que, a su vez, hace sombra a los negocios de la avenida Córdoba, que en nueve cuadras aglutina alrededor de 230 locales. Otro dato para destacar: la propiedad aumentó un 500 por ciento, según señaló Horacio Berberian, titular de la inmobiliaria Shenk.

A pesar de las denominaciones, Villa Crespo se "palermiza”. Y es una tendencia que no sólo se aplica a la periferia de Palermo, sino que las mutaciones barriales parecen no detenerse, como en San Telmo, que si bien no adoptó un nuevo nombre, es marcada la presencia de bares y negocios de moda y diseño. Esto habla de un fenómeno en expansión, pero que no contempla la identidad de cada rincón característico que compone a la Ciudad.
______________________________________
Una carta, un reclamo
¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯
Más allá de las entidades barriales, el vecino Martín Lavini también expresó su descontento en una carta enviada a Horacio Berberian, responsable de Shenk, a la que tuvo acceso Pasa en la Ciudad.

En el texto citaba: “soy vecino de Villa Crespo desde el año 2002. (…) Un volante de su inmobiliaria invita a los propietarios de inmuebles de la zona a acompañar el desarrollo del proyecto impulsado por su empresa, proyecto que tiene como idea primera cambiar el nombre del barrio, o de gran parte de él (la que justo por casualidad es el corazón comercial del mismo), de Villa Crespo a Palermo Queens. Cosa que traerá consigo consecuencias para todos los que vivimos y queremos al barrio… ¿qué consecuencias?: suba de alquileres y precios de venta de inmuebles, suba de precios en los comercios de la zona por comenzar a ser parte de este sector vip y exclusivo para turistas, pérdida del patrimonio cultural y social para abrir espacio a comercios genéricos y oportunistas (entre ellos el inmobiliario), y un montón más de consecuencias negativas para los que vivimos, queremos y respetamos al barrio tal y como es”.

______________________________________
Agenda: Para estar en contacto
con el barrio
¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯
  • Este domingo a las 15 horas la Junta de Estudios Históricos colocará una placa en honor a Alberto Vaccarezza, creador del género del sainete criollo y su famosa obra teatral El conventillo de la Paloma, en Serrano 156, donde está el complejo de viviendas que inspiró al autor. El edificio, que estuvo a punto de ser demolido, fue salvado por la entidad barrial gracias a una resolución a su favor por parte de la Defensoría comunal.
  • Y el viernes 26 de octubre -en horario a confirmar-, la Dirección General de Cultura del Ministerio de Cultura porteño y la JEH realizarán una visita guiada gratuita por el barrio. El punto de encuentro: el monumento a Pugliese, en Luis María Drago y avenida Corrientes.

______________________________________
Palermo y sus versiones
¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯

Límites adentro:
Las Cañitas: Antes asociado a Belgrano, allí se encuentra el primer núcleo de restoranes gourmet.
La Imprenta: similar a las CañitasHollywood: Hay productoras de TV, estudios de cine y postproducción.
Boulevard: Su nombre se debe a que en la avenida Juan B. Justo se construyen torres premium, cuyo metro cuadrado ronda los tres mil dólares.
Soho: Antes se lo llamaba Palermo Viejo. Zona de galerías de arte, negocios de diseño y restoranes gourmet.
Vivo: Influenciado por el Jardín Japonés y la Casa Joven.
Chico: Es Barrio Parque, una de las zonas exclusivas de la Capital.
Nuevo: Área de avenida del Libertador, la Sociedad Rural, avenida Santa Fé e Intendente Bullrich.
Sensible: También llamado Villa Freud, por la gran cantidad de psicoanalistas que tienen allí su consultorio.
Otros: También se puede encontrar que las inmobiliarias llamen a la zona cercana al zoológico Palermo Zoo, o Botánico en los alrededores del Jardín, o Altos, por el shopping.

Límites afuera:
Chacalermo: Una parte de Chacarita se “fusionó″ con Palermo y allí se instalaron negocios fashion, restoranes gourmet, sets de filmación y productoras.
Colegiales: En la zona del límite entre ambos barrios también se lo asocia a la onda palermitana.
Queens: La movida comercial y gastronómica, sumado a la construcción de edificios de categoría, llevaron a que el estilo Soho cruzara la avenida Córdoba y se acercara hacia Corrientes, entre Thames y Julián Álvarez.
Greens: Una zona delimitada aproximadamente entre las avenidas Córdoba y Corrientes, y Medrano y Jean Jaures (una parte de Almagro y de Balvanera). Hasta hace poco su denominación era Abasto por su cercanía con el ex mercado y actual shopping.
Dead: En los alrededores del cementerio de la Chacarita, donde está ubicado el Barrio Los Andes.
Industrial: La ubicación probable podría ser sobre los bordes de La Paternal.

(*) Ampliación de la nota del sábado 25 de agosto de 2007

Entrevista a Ignacio Liprandi, posible futuro ministro de Cultura de la Ciudad por el macrismo: “Lo que Nación destina al área es irrisorio”

.
1 comentarios

Por Facundo Cornejo y Pablo Hernández - Sábado 15 de septiembre de 2007


Foto: Revista Hoy Arte Hoy


Ignacio Liprandi hizo de la cultura una forma de vida. Dejó el frío mundo financiero para convertirse en gestor cultural. Además de ser el dueño de una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes del país, es el responsable del área cultural del macrismo y de la Fundación Creer y Crecer, que justamente preside Mauricio Macri, a la vez que está al frente de 80 Mundos, su productora.

Nacido en 1968 y licenciado en Administración de Empresas, con un Master en Sociología Política hecho en Francia, el –por ahora- asesor del PRO tiene una manera de pensar diferente a la de la estructura partidaria y está a la espera de una decisión del próximo jefe de Gobierno para ver quién estará al frente del Ministerio de Cultura, a la vez que criticó las asignaciones presupuestarias que el Estado nacional otorga al sector. Y también habló del Colón, al que consideró como un “ejemplo de exceso de personal”.

-En una nota de Página/12 y un despacho de la agencia TELAM señalaba que había una danza de nombres para la cartera de Cultura. ¿Usted sigue con posibilidades de poder estar a cargo del ministerio?
-Sí, en realidad no ha habido por el momento una definición por parte de Mauricio (Macri) con respecto de quién va a ocupar el ministerio. Por el momento soy, por un lado, responsable de la transición de Cultura con la actual administración y, por el otro, voy ocupándome de los distintos temas relacionados con el área. Él decidirá en las próximas semanas si soy la persona más adecuada para cubrir ese lugar o no.

-No se definiría entonces como el nuevo ministro de Cultura…
-No, definitivamente no porque no he sido confirmado.

-¿Cuáles cosas usted cree que le juegan a favor y en contra?
-Yo plantearía inicialmente cuáles son, en mi opinión, las características que un ministro de Cultura debiera tener para hacer una buena gestión, más allá de las personas, de los nombres. Para mí esas características son: en primer lugar un diagnóstico más o menos claro acerca de cuáles son los principales problemas de las distintas instituciones culturales de la Ciudad; en segundo término algunas de las soluciones a esos problemas; tercero: un equipo de trabajo conformado y en cuarto lugar la disponibilidad para trabajar quince horas por día. Finalmente, y aclaro que el orden no indica prioridades, en quinto lugar, que probablemente éste sea el primero, es una visión acerca de la cultura de la Ciudad de Buenos Aires; el famoso “¿para qué?” y la respuesta a eso conforma una visión.

-En uno de los ejes del libro Cultura. Nuestra PROpuesta dice que las políticas culturales deben ser como un instrumento de inclusión social y de reparación social. Si llegó a eso es porque cree que la sociedad está rota en algo…
-Sí, me parece que más allá de las objetivas mejoras de los marcadores económicos y sociales en el país del 2002 a la fecha, después de la crisis enorme que vivió el país en aquel año donde llegamos a tener a más del 60 por ciento de los argentinos por debajo de la línea de pobreza, uno no puede pensar que más allá de la mejora posterior esa crisis no dejó secuelas profundas en el entramado social, en el tejido social. Por eso justamente nuestro objetivo es pensar la cultura alejada a ese paradigma que la identifica como espectáculo, como entretenimiento, para pensarla más bien en términos de generadora de capital social, como un “cemento de contacto” que nos une a unos con otros, como “cicatrizadota” del daño al cuerpo social producto de la crisis de hace cinco años.

-¿Cómo califica la gestión actual de Cultura?
-Me parece que es una de las áreas que en las últimas administraciones ha funcionado mejor, si bien hay cosas que hay que mejorar y pretendemos hacerlo y, de hecho, también hay algunos temas que directamente han sido desatendidos. Esta concepción de la cultura que enunciaba recién me parece que no es la concepción que las últimas administraciones han tenido más presente, más allá de las buenas intenciones. Para mí uno de los mecanismos más acertados para poner en práctica esa idea, atractiva a la hora de ser reclamada pero poco implementada de la cultura como elemento de integración social, es justamente fomentar, estimular, alentar el aprendizaje de disciplinas artísticas colectivas. Porque estas bandas, murgas y elencos de teatro y danzas me parece que en el proceso la gente que participa incorpora capacidades que son muy necesarias -casi imprescindibles diría- para la vida social. Dentro de esto hay un ejemplo claro a seguir, que es el de las orquestas infanto-juveniles venezolanas que surgen en el año 76 de la mano del ministro de ese país, Abreu, el “maestro”. Veinte años más tarde, en el 96, Buenos Aires decide llevar adelante este programa, a partir del 98 surgen las primeras orquestas en la Ciudad pero son siete. En el 2007, once años más tarde, tenemos siete orquestas, que es nada en relación a la necesidad. Un sólo número: la Ciudad de Buenos Aires tiene casi tres millones de personas, más allá de los diez millones que forman parte del Conurbano y circulan por la Ciudad; y de esos tres millones hay 500 mil que son menores de 14 años, casi el 21 por ciento de ellos están en situación de pobreza y el 30 por ciento de esos chicos están en indigencia. Siete orquestas son –a razón de 50 chicos cada una- 350 en total contra más de 100 mil en la pobreza. Nuestra idea es crear de acá al 2011, por un plan que le presenté a Mauricio, 60 orquestas infanto-juventiles. Se trate de que las iniciativas que tomamos tengan la escala suficiente para no ser una muestra de algo que podría utilizarse y el bla bla bla… que sea claramente una iniciativa con la escala que el Estado dedica a las iniciativas que desarrolla para tener el impacto genuino y profundo en la sociedad, a la que va dirigida.

-En una nota de la revista Veintitrés usted señaló que está a favor de la despenalización de la droga, del matrimonio gay y algunas cosas que parece que con Macri o la línea del PRO no concuerdan, ¿cómo se imagina sentado en una reunión de gabinete con personas como Rodríguez Larreta, y otros?
-Más allá de las opiniones personales que uno pueda tener de los distintos temas, lo que hay que tener en claro que no es competencia del ministerio este tipo de temas. Si fuese yo quien ocupara esa cartera son temas que estarían fuera de mi competencia.

-¿Pero puede estar alguien bien adentro del PRO pensando eso?
-Por supuesto. El nuestro es un espacio político plural en su conformación y bienvenida esa diversidad.

-¿No cree que le juega en contra su punto de vista sobre estos temas en esta indefinición de Macri respecto de la cartera?
-Yo creo que Mauricio tiene claro lo que acabo de decir. En última instancia este tipo de temas son de la órbita nacional, y en segundo lugar de otras áreas.

-Volviendo a la gestión, el tema del Teatro Colón es uno de los principales de las propuestas del PRO. Se dice que 1.400 empleados para el Teatro es mucho. ¿Es acertado ese concepto, no es un mero recorte?
-­Dos cosas. Mucho o poco siempre es en relación a qué se quiere hacer.

-Se habló también de poca “productividad” del Teatro...
-En ese sentido voy. Uno mira la cantidad de títulos, de funciones, de conciertos que hay en el Colón comparado con otros teatros líricos en el mundo, por un lado, y comparado con la misma historia del Colón en el pasado, por el otro. Y esto advierte que hay baja productividad. Por ejemplo, el ballet está bailando, pero más o menos la mitad de lo que hacía diez años atrás. En lo que respecta a la temporada lírica, el año pasado el Colón produjo ocho títulos con un total de 52 funciones. En el mismo período, el Scala de Milán o el Teatro Real español produjeron 12 títulos ambos, y 98 funciones el primero y 99 el otro. Entonces uno advierte que tenemos mucha gente para tan pocas funciones. Hay como cierto consenso en la opinión pública de que el Colón es un ejemplo de exceso de personal. A lo mejor, creo que el Teatro podría funcionar con menos gente. Pero hay varias cosas para contestar: la primera es que no se trata de producir despidos masivos, la realidad es que el Teatro Colón de acá al 2010 va a haber 280 empleados en condiciones de jubilarse, en segundo lugar esos casi 1.400 empleados –les aclaro- incluyen 109 que pertenecen al plantel del Instituto Superior de Arte del Colón. En cualquier caso, 1.100 son de planta permanente. No creo en las soluciones mágicas, simplistas de pensar que a lo mejor la situación sea echar al 30 por ciento de su personal. Estamos diseñando un plan estratégico para los cuatro próximos años que vamos a dar a conocer oportunamente pero al tema lo estamos abordando con mucha seriedad y muy alejado de las soluciones mágicas.

-Respecto al canal Ciudad Abierta, ¿logró convencer a Macri para que no lo cierre o sigue pensando en cerrarlo?
-Hay una buena probabilidad de cierre, pero me interesaría recuperarlo como un canal cultural.

-Otro punto principal de las propuestas es –según dicen en PRO- la necesidad de la Ciudad de contar con un auditorio y que es una gran deuda si se quiere comparar con otras de Latinoamérica. ¿Cómo está esa situación?
-Las obras están licitadas y adjudicadas respecto del auditorio que va a estar en la Usina de La Boca. Buenos Aires no puede pretender seriamente ser la capital cultural de América Latina o una capital de relevancia sin contar con un Auditorio para su música académica, así que la intención de seguir adelante con esa obra es clara de parte nuestra, y además va a servir para poner en valor al barrio de Catalinas y es parte del ideario de Mauricio, que considera que es inaceptable que haya barrios de la Ciudad que parezcan del primer mundo y otros que parezcan del tercer. Esto lo tenemos que revertir, pero es un proceso de largo aliento, algo que no se hizo en décadas o que se hizo de manera distinta. Nuestra intención es empezar a revertir eso, entonces antes de construir un polo para un centro de atracción cultural hay que hablar de mayor seguridad para ese barrio y solucionar el problema del transporte público para que la gente pueda llegar al Auditorio sin problemas, el tema del estacionamiento. En última instancia de lo que se trata es de empezar a recuperar un barrio que hoy por hoy está abandonado. Y con lo que se propone se habla de una presencia del Estado.

-Hablando de números, el presupuesto de Cultura de 2007 fue de aproximadamente cerca de 350 millones de pesos ¿Cómo sería la situación…?
-(interrumpe) El número que yo tengo es un poco menos, es 323 millones, de fuente fidedigna.

-¿Sería menor el presupuesto con Macri teniendo en cuenta que es una ciudad con una influencia turística importante y si se compara con Nación, que asigna 70 millones para todo el país? ¿Es adecuado?
-Vamos por partes. El número que Nación destina a Cultura es irrisorio, lamentable porque revela la poca importancia que se le asigna al área. En momentos en que el Estado Nacional en los últimos años ha generado superávit superiores a los 20 mil millones de pesos todos los años y le destine el 0,24 por ciento de su presupuesto a la Cultura me parece trágico.

-Cuando la UNESCO recomienda asignar el 1 por ciento del PBI…
-Sí. Y en el caso de Ciudad esos 323 millones representan el 3,4 por ciento. A mí por supuesto me gustaría incrementar ese porcentaje, habrá que ver en el seno del Gabinete si es posible o no. Lo que hay que conseguir, como sucede en otros países del mundo, además del esfuerzo que el Estado hace, que los privados –Ley de Mecenazgo mediante que ya está sancionada y reglamentada- ayuden al financiamiento de la Cultura. Eso no significa que el Estado dé un paso atrás en las responsabilidades que tiene, pero como evidentemente no alcanza vamos a apelar al financiamiento privado para complementar al Estado y es un incentivo fiscal adicional para las empresas.

La cultura en la Ciudad batió un récord de espectadores durante la gestión de Fajre

.
0 comentarios

INFORME - Sábado 15 de septiembre de 2007

La gestión de la ministra de Cultura de la Ciudad, Silvia Fajre, despertó en la gente la sensibilidad ante las expresiones artísticas y acercó mucha gente a los eventos promovidos por el sector.

Fajre cierra su gestión en diciembre de 2007 y hace un repaso de sus días a cargo de la cartera. Refleja en números su función: “Hemos logrado convocar a más de diez millones de personas a las actividades organizadas por nosotros. Es todo un record y abarca la concurrencia a eventos tan disímiles como el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, el Festival Estudio Abierto, la Noche de los Museos y los recitales de verano”.

Uno de los objetivos actuales de la ministra era promover una cultura para todos, y agrega que la gente pudo acceder a la agenda de las manifestaciones artísticas en la Ciudad.

El crecimiento en el consumo cultural es exponencial en todos los ámbitos, sin descuidar los eventos presenciales y las nuevas tecnologías. El público se volcó masivamente a participar y Fajre se enorgullece en mencionar: “Algunas cifras que la inmensa base de datos de ACCEDER (registros digitales) obtiene, refleja un promedio de 70 mil visitas mensuales, el Teatro Colón –antes de cerrar sus puertas para su refacción- batió su record de convocatoria con 456 mil espectadores, el Centro Cultural San Martín ascendió a 549 mil asistentes tentados por los primeros indicios de su orientación a las artes multimediales y las nuevas tecnologías, con miras a convertirse en un centro modelo que no descuidará sus funciones tradicionales, el Centro Cultural Recoleta logró llevar a 1.350.000 espectadores a sus múltiples exposiciones, jornadas, conferencias y talleres, los festivales de la Ciudad (Tango, Cine, Carnavales y Estudio Abierto) batieron su propio record anterior con una convocatoria de 1.635.200 espectadores”.

NOTA: Pablo Hernández

El Auditorio de La Boca: una de las propuestas centrales del PRO

.
0 comentarios

INFORME - Por Facundo Cornejo - Sábado 15 de septiembre de 2007

Un proyecto ambicioso, que fue estudiado una y otra vez, y conoció en más de una oportunidad los oscuros cajones de un despacho gubernamental, parece concretarse definitivamente. En principio, la gestión del próximo jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri –que asumirá en diciembre- tomará el actual proyecto para crear un auditorio destinado a la música en la antigua usina de ITALO, en La Boca, aquella que el actual titular de la Comuna, Jorge Telerman, por entonces vicejefe en ejercicio del Ejecutivo, en enero de 2006 le compró a la Nación por más de cinco millones de pesos.

En el libro Cultura. Nuestra PROpuesta, el PRO expuso sus planes del área con vistas a las elecciones porteñas, e hizo menciones referidas a un “renovado impulso a la construcción de un Auditorio para Buenos Aires, que si verdaderamente aspira a ser una de las capitales de Latinoamérica no puede no contar con un auditorio para su música académica, como todas las ciudades importantes del mundo”. La idea es aumentar la “escasa productividad” del Teatro Colón, pero apuntando a la representación de óperas en tanto que la música sinfónica y de cámara tengan su lugar en la denominada “Usina de la Música”.

El proyecto, reflotado durante el mandato del ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, tiene el propósito de resolver una parte en lo que equipamiento cultural de la Ciudad se refiere, e impulsar el desarrollo de un área que –en comparación con otros puntos de la Capital- no creció en demasía-, mediante la puesta en valor de la Ex Usina de la Compañía Italo Argentina de Electricidad (CIAE), un edificio de importante valor patrimonial y simbólico del barrio de La Boca. El predio, ubicado en Benito Pérez Galdós entre la avenida Pedro de Mendoza y Agustín Caffarena, será la sede de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la Orquesta Sinfónica Nacional, con una sala central, una de cámara, y otra de ensayos.

Sin embargo, la principal duda es la capacidad de la sala principal –aproximadamente 1.700 personas-, que les parece escasa. Además, señalan que la ubicación puede generar resistencia y que la Filarmónica se niega a tocar allí, “tema que no tiene sentido plantear hasta que dicho Auditorio no esté realizado”.

En relación con el edificio de estilo arquitectónico romántico lombardo proyectado por Juan Chiogna y construido en 1916, cuenta con un cuerpo principal de 7462 m2 y uno secundario de 2187 m2 y posee paredes de un metro de espesor ideales para aislar a una sala de los ruidos del exterior.

Más allá de la movida cultural que generaría el funcionamiento del auditorio en ese predio, también se busca acentuar las señales de recuperación para emparejar la brecha con los barrios del norte porteño e integrar la zona al polo turístico de Puerto Madero y la Reserva Ecológica.